miércoles, 2 de noviembre de 2016

Sobre cómo un tarotista ha de actuar con el consultante

Deseo hacer una reflexión sobre cuál creo que tiene que ser la actitud de un tarotista y en general de cualquier persona dedicada al ámbito del desarrollo personal cuando se trata de atender a una persona que tiene dudas o que pide ayuda.

He hablado en muchas ocasiones de la necesidad de empoderar al consultante, pero creo que tan importante o más que ello es respetar su individualidad y capacidad de decisión propia. Si el consultante considera que la decisión que ha de tomar en su vida es la contraria de la que determina el tarot o cualquier tipo de disciplina de autoayuda, es su camino y no hay por qué juzgarla. La psicología ha estudiado este tema en un libro que aconsejo vivamente: "cuando digo no, me siento culpable", en el que habla de los derechos asertivos y del principal y del que derivan todos los demás, "ser nosotros nuestro último juez".

Desde un punto de vista de la espiritualidad, considero que todo el mundo tiene derecho, incluso, a equivocarse si con ello puede aprender en su camino de desarrollo personal, con lo que mi primer consejo es que se desconfíe de todo aquel que pinte las situaciones con tintes apocalípticos o de peligro para la persona, pues está cruzando una línea que tiene que ser sagrada: la del respeto personal.

Y otro elemento que deseo comentar es que, en estas disciplinas, se ha de actuar siempre desde el amor y la comprensión hacia el otro porque el objetivo es ayudar a crear personas libres y empoderadas.



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